Mi semana de carnavá

Manolito Lander Bräu and colegas (Dibujo: Vicente Álvarez)Güeno, dispué de dos semana sin echaro cuenta por curpa der carnavá, hoy asomo er coco dolorío y resacoso por aquí otra vé pa que por lo meno veái que no me muerto, aunque lo pedí a grito en argún que otro istante.

Con la boca más seca que el conejo de Marujita Día y con er cuerpo más cortao que Juan Viva os voy a contá como he vivío la semana de carnavá desde er primer jueve de semifiná. Er Jueve no me salió der carajo a mi í ar teatro a vé carnavá, ¡NO! Er Manolito va a la finá ná má, que é donde cantan las güena. Er jueve lo vi en la casa con er Flequi y mi mare roncándo y pelléndose desde er butacón. Cuando salía una comparsa que no le gustaba a ella mucho pó se pegaba sus cabesá, y dejaba el orifisio aná un poquito orgaíto pa dejarse caé, como disiendo: “Ea pá la comparsa ésta, que é un mojonaso de envergadura”.

Yo en verdá desde que puse er Teleseuta y vi ar Viera vestío de inglé y que er Manolo Creo seguía de comentarista… me puse a bebé como un loco y no me enteré de ná. Lo siguiente que recuerdo é está tumbao en un banco de la Marina. Taladrábame er só mi resinas oculare, y er Flequi me sarandeaba disiéndome que los chavale der barrio habían ganao er primer premio otra vé, ¡¡¡y eso fue dos día despué!!!

La verdá que tó lo recuerdo como tras una nebulosa de Orión que me impedía vé las cosa tal y como eran rearmente. Solo tengo flase de cosas absurda: Una ensaladilla en lo arto un gorro, un mono naranja de siento y pico kilo, ar Rafa Pére buscando er caballo… Fijaté como sería la borrachera que vi hasta a Paquito Sánche en un cuarteto. Er colocón continuao me hiso hasta vé un montón de chuchería gigante subiendo er Revellín parriba. En definitiva: Tor mundo pasándoselo bien meno una persona, la Orga Martí, que iba llorando a toas parte.

No se cómo llegué a mi casa aquella mañana de domingo, ni quién me llevó hasta er barrio ni en qué estado, pero tenía la ropa chorreando y un ligero recuerdo gorpeaba mi cabesa… Era er Flequi gritando una y otra vé: “¡¡¡Manolito, por tu madre, amarra bien los fardo!!!”.

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Manolito

Soy una persona humana como otra cualquiera, con sus virtudes y sus defectos. Estudié poco, trabajé menos y tras un percance que no viene al caso me concedieron la invalidez absoluta. Desde entonces dedico mi vida a dar clases de filosofía en el kiosko del barrio. Sin mas preámbulos

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