Yo me protejo del ébola

Manolito Lander Bräu and colegas (Dibujo: Vicente Álvarez)Pa mí, hasta hase dos día, el ébola era un presentadó con gafa que tenía un pograma en la Sesta. Pero ahora menterao de que é un viru de coló verde que viene de Guinea y que puede afestá a cuarquiera que se esponga una mijilla ar mismo. Er caso é que estuvimo yo y er Flequi en la feria er marte, y claro, a mi me se descompuso er vientre… No sé si por la pápa del Impasto o por la pápa que cojimo en la feria pero tuve que buscá un sitio pa largá la morterá sin llamá mucho la atensión, y ahí comiensa er poblema. Se conose que como Jaramillo ya no está en Festejo, los wáteres de la feria de noche han sío de mucha meno categoría que los de la feria de día y me rayé con la posibilidá de argún contagio.

Asín que he empesao a tomá medida y he cogío er rollo de papé trasparente de la cosina, que tú sabe que se hasen tiras, se queda desconpensao y luego ya no sale porque tiene más vuerta por un lao que por otro, pero he conseguío envorverme entero en él y de momento no me puesto malo, pero he perdío mas de 7 litro de líquido, que ya me dijo la der Naturjause que por una estraña rasón tengo más liquido en er cuerpo que er primé espigón de la orilla a las boya. También estoy usando una mascarilla pa protegerme, pero es incómodo tené tor careto con una crema verde juntá, ademá sa puesto duro como una piedra, imagino que pa hasé de escudo contra er viru. Tambien estoy tomando Astimé pa reforsá la defensa, no como er Barselona que no tiene cohone de fichá un sentrá en condisione.

Me puesto en cuarentena, y me he enserrao en mi cuarto… Allí tengo que está desde er Miércole de Senisa hasta er Jueve Santo sin salí pa no contagiarme y sólo le dao permiso a mi madre pa asomarse a vese por si sigo vivo, y pa echarme mi sumito de sebada y er Marca.

Ca uno podéi hasé lo que os sarga der nabo, pero yo os diría que sigái mis consejo.

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Manolito

Soy una persona humana como otra cualquiera, con sus virtudes y sus defectos. Estudié poco, trabajé menos y tras un percance que no viene al caso me concedieron la invalidez absoluta. Desde entonces dedico mi vida a dar clases de filosofía en el kiosko del barrio. Sin mas preámbulos

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